Estudio sobre la monarquía

“Estudio sobre la monarquía” es un proyecto de largo recorrido en el que intento abordar de una manera libre el periodo circunscrito entre la muerte del dictador Franco y la subida al trono de Juan Carlos I. El trabajo se estructura en varias aproximaciones, cada una de las cuales se desarrolla en base a un hecho histórico, símbolo o anécdota particular.

Aproximación 1 / Espectros
Aproximación 2 / Emperador
Aproximación 3 / Garrote
Aproximación 4 / Banquete
Aproximación 5 / Coronación

En sus últimos años de vida, el General Francisco Franco fue preparando el terreno en vistas a su sucesión. Con el fin de prolongar su legado escogió a Juan Carlos I, quien tomó las riendas del país a la muerte del dictador. Si bien hubieron organismos en la oposición, como es el caso de la Junta Democrática, que abogaban por la convocatoria de un referéndum sobre la forma de gobierno —republicana o monárquica-, la fuerza de la herencia franquista y, el obviamente escaso apoyo del ya proclamado rey de España, hicieron que los partidos de izquierdas aceptaran una « ruptura democrática pactada ». De nada sirvieron las manifestaciones populares. Franco había muerto pero su huella era demasiado resistente.

Finalmente el pueblo español fue a votar la Ley para la Reforma Política el 15 de diciembre de 1976. Para hacerlo posible se tuvieron que “comprar” muchos votos de la derecha franquista y hacer diversas concesiones, entre ellas una incuestionable monarquía o la no exigencia de responsabilidades por lo acontecido durante la dictadura franquista. El pueblo fue a votar, se creyó libre, pero en realidad sólo pudo decidir en base a lo que otros decidieron.

En su día quizás esta fuera la única solución pacífica, quien sabe, yo no estube allí. Lo que sí sé es que nuestro sistema de gobierno, igual que muchas de sus leyes, no han cambiado desde entonces mientras que nuestra realidad es completamente otra. Seguimos alienados en tanto que seguimos aceptándolo como normal. Ante la abdicación del rey hace menos de un año, nadie nos ha preguntado si queríamos continuar perteneciendo a una monarquía. Sólo han votado los representantes políticos que en su día elegimos sin nisiquiera imaginar que serían ellos quienes se enfrentarían a semejante decisión. De hecho nuestro sistema de votación no es más que otro método de alienación, pues escogemos a alguien que sustituye nuestra voluntad durante los siguientes 4 años. Pero probablemente este sea otro debate.

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